RaqueLíquida

El mundo líquido… desde mis zapatos

Burbujas de champagne para el sexo

El otro día coincidí con Javier, un amigo del trabajo, tomando un cóctel. Como esto de las copas y la sensación de dar por concluida la jornada laboral se parece, en ocasiones, a una inyección de euforia y buen humor, nos pusimos a hablar de tonterías. Y entre esas tonterías se nos ocurrió hablar de champagne, ese líquido dorado y delicioso que hace más bellas a las mujeres (yo añadiría que también a los hombres, dependiendo de las copas que te tomes).

Y pensamos, al ir recordándonos el uno al otro si habíamos probado éste o aquél, que el champagne es sensual, sexy por naturaleza.

Asociado al brindis y a las celebraciones, es mucho más, y por ahí discurrió nuestra conversación, charlando de esos momentos donde el champagne ilumina alguna de nuestras veladas.

Claro, tras el trabajo, un asunto recurrente de conversación es el sexo, y ahí que fuimos a parar. No me refiero a que entre nosotros tuviéramos sexo, sino a que comenzamos a hablar de él. Y de champagne. Todo junto. Champagne y sexo. Se nos ocurrieron ideas descabelladas como la de elegir un champagne brut para jugar en la cama, a beber del otro, a derramárselo por encima. Yo le decía: “sí, pero tendríamos que tener a mano una botella para el juego y otra para bebérnosla”, y él respondía “es verdad, porque a mí me daría pena derramar según qué champagne en el cuerpo de mi amante, por más que luego bebiera de ella… ¿te imaginas derramar una Grande Cuvée de Krug o un Cristal de Roederer sobre tu amante?” “Noooo!” contesté yo, horrorizada, “¡esa copa siempre me la bebería!”. Sí, esa sí, pero, entonces, habría que buscar otro champagne para derramarse el uno al otro. Y claro, nos pusimos a pensar, como tontos, en uno que nos gustara lo suficiente como para beberlo de la piel de otro, pero no tanto tanto como para lamentar cada gota que se quedara adherida a ella…

No llegamos a ninguna conclusión, claro, porque cada uno tiene su burbuja favorita, un champagne con el que beber y beberse al otro.

Fue una conversación trivial, pero ambos nos pusimos a pensar, y me da en la nariz que se nos ocurrieron unos cuantos juegos burbujeantes. ¿A vosotros no?

El Champagne es sensual por naturaleza, imaginad la de sensualidad que hay en este carro!

Champagne y sexo forman una combinación que yo, sinceramente, no me perdería compartir con alguien que me gusta.

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2 thoughts on “Burbujas de champagne para el sexo

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. ¿Y no hay ningún cava que merezca ser degustado de la epidermis de nadie?

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