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El mundo líquido… desde mis zapatos

Prensa vinícola de calidad o el secreto del unicornio

Leo hoy mismo un artículo en El País titulado “Los líderes de la prensa mundial enarbolan el periodismo de calidad” y no puedo evitar pensar en la llamada “crisis del periodismo”. Pero si mal está el periodismo generalista, el vinícola no está mejor. Y lo digo yo, que antes que bloguera soy plumilla. Pero llevo un tiempo cuestionándome si hay alguien a quien le interese lo que escribimos, o más concretamente, cómo lo escribimos y lo comunicamos y sobre todo, si alguien piensa que, al hacerlo, estamos siendo honrados con nuestros lectores.

La semana pasada me pillé un rebote tremendo cuando vi publicado en el blog de mi amigo y colega Ramon Francàs un autodenominado “Manifiesto por una información vinícola de calidad” y entre las firmas noté que faltaban algunas relevantes, aunque también vi otras que me rechinaron, pues había alguna de cuyas actividades tengo conocimiento y que se alejan muy mucho de lo que yo entiendo como información vinícola de calidad.

Prensa del vino ¿y el “mea culpa”?

Ese no es el único asunto, aunque reconozco que sí hizo saltar la liebre en mí de lo que yo entiendo como periodismo vinícola y lo que entienden algunos de los que son amigos, colegas y maestros en esta profesión. Aun así, quede bien claro que hay grandísimos profesionales del periodismo vinícola y que en España hay gente que ha trabajado y sigue trabajando por difundir e informar sobre vino con unos valores éticos y deontológicos que nada se alejan de los del periodismo en general. Pero, como a éste, quizá le hace falta un poco más de reflexión y permeabilidad y un poco menos de echar la culpa a terceros. Voy a analizar algunos fragmentos del “manifiesto” y os invito, como parte implicada que sois (aunque esto es un blog, mantiene mi propósito profesional y personal de acercar el vino y los destilados a la gente contándolos sin estruendos ni rimbombancias) a comentar, criticar y decir lo que creéis que le pasa a la prensa vinícola de este país. Allá voy.

“Su (la de los medios de comunicación dedicados al vino) fuerte dependencia de los ingresos publicitarios –común a la práctica totalidad de la prensa sectorial- coloca más que nunca en una posición de debilidad a las cabeceras de este segmento editorial frente a las presiones de las empresas e instituciones anunciantes. Cada vez con mayor frecuencia, estos soportes informativos –y no pocos profesionales del periodismo- se ven impelidos a escoger entre la supervivencia económica y el respeto de los intereses de sus lectores.” Parece querer decir que esa supervivencia es posible solo a base de publicar lo que desean “las presiones de las empresas e instituciones anunciantes” y no aquello que interesa a los lectores. Yo creo que es al revés: hacer primero un producto interesante para los lectores y que gracias a que ellos compran nuestros contenidos los anunciantes giran sus ojitos hacia lo que publiquemos. Porque somos la manera de llegar a ellos, sí, pero siempre y cuando contemos cosas que les interesan. Lo que ocurre es que desde hace tiempo parece que en muchos medios esto se descuida para echar la culpa a esas presiones de los anunciantes, que las hay. Señores empresarios del vino, no echen la tierra sobre los anunciantes, piensen que quizás lo que les ofrecemos no les gusta y no quieren pagar por ello. Así de sencillo.

Seguimos. Tras hablar de lo mucho que ha hecho la prensa vinícola por el vino español y porque este sea reconocido en el mundo, se dice que “Sin embargo, hay motivos para afirmar que, en la actualidad, esta contribución está siendo ignorada –o cuando menos contemplada con indiferencia- tanto por las instituciones públicas como por una buena parte de las empresas vinculadas a este importante sector de la economía española.” Puede, pero ¿no será porque esa función, importante entonces, hace treinta años, ha cambiado y ahora hay que tener otros objetivos? El vino español es hoy mejor que nunca, pero hay una ruptura generacional que hace que los nuevos consumidores sean menos y más exigentes, hablen otro lenguaje y requieran otro tipo de contenidos. ¿Podría ser esa una causa de que las instituciones “pasen” de los medios del vino? Pensemos.

Pedir sí, pero ¿Y ofrecer?

Ahora viene lo grande: las reivindicaciones que se reflejan en dicho manifiesto. Mis comentarios en rojo: Por ello hacemos un llamamiento a la reflexión (empezando por nosotros, debería decir) dirigido a empresas editoriales, profesionales de la información, productores y anunciantes, instituciones y consumidores, y les invitamos a involucrarse en la necesaria recuperación (¿Qué significa esto? ¿No se puede plantear como un cambio de esquemas y de panorama que, necesariamente, conlleva tiempo de adaptación?) de un segmento editorial estratégico para el desarrollo de la imagen y la comercialización de los vinos españoles de calidad:

* A las administraciones públicas, para el establecimiento de un ámbito normativo favorable a las iniciativas editoriales y periodísticas comprometidas con este objetivo común. (¿Subvenciones como en el cine para que se apunten al carro los que engañan a sus lectores con contenidos pagados pero de cuyo pago no se informa al lector?)

* A la industria del vino –especialmente las bodegas-, para que se comprometan con la supervivencia de la prensa especializada y la reconozcan como un soporte necesario y eficaz para sus mensajes publicitarios. (Mi experiencia me dice que muchas bodegas prefieren gastarse su presupuesto anual en un medio generalista, aunque esa no sea siempre la mejor opción, y presionar para que la prensa vinícola saque notas de prensa de medallas o contenidos sin interés pero sin cuestionarlos. Afortunadamente, otra prensa es posible, y esa prensa sigue en pie)

* A las empresas editoriales, para que protejan la independencia de sus redactores, la objetividad de sus contenidos y la dignidad profesional de sus colaboradores. (¡JA! Y eso que yo ahora debo de ser una excepción, trabajo para unos tipos estupendos con los que no solo aprendo, sino que además me pagan y me aprecian como profesional… pero antes tuve que sufrir impagos de mi salario y alguna que otra presión sobre mis contenidos y colaboradores)

* A los profesionales de la información, para que contribuyan a desterrar prácticas que conculquen su independencia y a la denuncia de situaciones indeseables, desde unos salarios a la baja hasta el recorte sistemático de los honorarios de los colaboradores externos. (“Le doy 25 euros por un artículo.- Pero… eso es imposible, no puedo trabajar con esa tarifa.- O lo toma o lo deja, ya habrá quien sí quiera…” – leñe y sí que hay quien trabaja por eso… pero claro, ya no es información vinícola de calidad…)

* Por último, animamos a los lectores y consumidores a reclamar su irrenunciable derecho a una información de calidad, veraz e independiente. (Mira esto sí lo apoyo, pero para eso creo que tenemos que hacer una cosa: ESCUCHAROS) Estamos convencidos de que la aplicación de estas elementales reglas de compromiso y profesionalidad es el único camino para mejorar la calidad de la información vinícola en nuestro país, lo que, sin duda, será beneficioso para todos los agentes implicados en la cadena de valor del vino.

Para no terminar en negativo, os voy a dejar pensando y os regalo unas cuantas frases- tuits del crítico de vinos Andrés Proensa durante su intervención ayer en un curso universitario. Andrés es un tipo del que aprender de vino y de periodismo, que también firma el manifiesto y del que me consta pelea por una, esta vez sí, información vinícola de calidad:

También quiero dejar una imagen bonita porque yo conservo el optimismo. Quiero contar el vino sin estridencias. Por cierto, es una vista de la finca Espectacle, en Montsant (Tarragona) Precioso, ¿verdad?

También quiero dejar una imagen bonita porque yo conservo el optimismo. Quiero contar el vino sin estridencias. Por cierto, es una vista de la finca Espectacle, en Montsant (Tarragona) Precioso, ¿verdad?

- “La edición es un mundo ruinoso, casi peor que ser freelance. Pero, hacemos lo que nos gusta, o sabemos hacer” Esta puede ser una de las claves. Cuando a uno le gusta lo que hace, suele hacerlo bien, mejor que si lo hace solo por pasta.

- “A veces, leemos textos especializados pero no sabemos interpretarlos. En el vino hay que huir de la opacidad”. Bien dicho.

- “Trato de ser lo más objetivo posible. No me arriesgo y no quiero perder lectores”. La objetividad no es posible en algo vivo como el vino. Sí la honradez al contarlo.

- “La cata: a temperatura del consumo y yo la hago con etiqueta descubierta. Creo en la trayectoria del vino”. Y gracias a eso doy fe de que conoce muy bien los vinos que cata. Por eso luego sabe contarlos.

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18 thoughts on “Prensa vinícola de calidad o el secreto del unicornio

  1. Gracias por tu reflexión. Solo el coraje nos hace avanzar.

    • Gracias Yanet. Tenemos que seguir apostando por ofrecer buena información que les guste a los lectores antes que a los anunciantes y no al revés. Pero yo soy optimista. A lo mejor peco de ilusa pero lo soy.

  2. Muy bueno y muy valiente. ¡Te felicito, Raquel!

  3. Totalmente de acuerdo con lo que dices. Siempre he pensado que cuanto más difícil se hace el mercado publicitario, marcar tu propio camino con honestidad periodística al final acabará siendo más rentable.

    • Yo creo que la honradez si no te hace triunfar en el mercado al menos te hace sentirte satisfecho por hacer bien tu trabajo siempre que puedas. Eso no te lo quita nadie. Pero no es lo que abunda.
      Gracias por tu comentario Curro

  4. Alberto on said:

    Hola Raquel. Has escrito un texto muy valiente y arriesgado. Estoy de acuerdo contigo en todo lo que dices (como ya sabes). En mi opinión, el problema de la prensa especializada radica en su “endogamia”. Redactada por periodistas que solo interaccionan con bodegueros y publican en medios especializados que “solo compran” (acéptame la generalización) los propios bodegueros, enólogos, distribuidores, propietarios de tiendas de vino, periodistas del vino, y un conjunto de frikies del vino (la tribu verema.com). Estos frikies (los únicos “clientes-consumidores” comme il faut de los mencionados anteriormente) no represetan ni el 0,00001% de la población bebedora de vino.

    En resumen, las revistas especializadas no llegan “al gran público”, como no llega al gran público las revistas especializadas sobre modelismo, manicura u horticultura. Y lo poco que llega a través de la prensa generalista es la típica aburrida y repetitiva reseña de un vino. Así no se avanza. Solo cuando la prensa especializada sepa des-endogamizarse y desespecializarse para acceder a través de una grieta al gran público será capaz de captar la “atención masiva” haciendo rentables sus tiradas, financiándose más o menos y pudiendo entonces liberarse del yugo esclavizante de la presión comercial de las bodegas.

    El segundo gran problema son los contenidos. ¿hay novedades para mantener el interés de los lectores mes a mes? ¿qué quieren los lectores? ¿qué desean leer?….¿cuántos periodistas sondean el interés de sus artículos entre el público? Y digo “público”, no amigos y conocidos. Digo apostarse en un quiosco y esperar a que un desconocido compre esa cabecera en concreto para abordarle y preguntarle mil quinientas preguntas que se me ocurren. O mejor aun, preguntarle a otro que va a ese mismo quiosco y NO compra una revista especializada. Preguntarle: ¿te interesa el vino? y si dice “sí”, entonces ¿por qué no la compras? ¿qué tendría que contener una revista así para que te apeteciera gastarte 5 € al mes en ella? ….

    Mientras eso no ocurra, los proensas, raquelespardos y otros estoicistas enológicos seguirán escribiendo fieles a sus principios por el amor a escribir (no a ser leídos) mientras que otros seguirán cediendo a los dictados de los departamentos de Comunicación de las grandes bodegas o a la influencia personal de bodegueros individuales.

    Bueno corto, que mi cometario se va a hacer más largo que tu artículo. Lo dicho ! enhorabuena valiente.

    • Gracias por tu comentario Alberto. De hecho, me está llamando la atención que nadie de los que leen este blog excepto quienes son periodistas esté comentando nada, a excepción de ti, y porque es un asunto que hemos comentado en persona y discutido largamente. Puede que no les interese lo que escribimos o que no les interesen las dificultades que contrae ser honrado en este trabajo, simplemente quieren leer algo que les informe y les entretenga. De hecho, este post tampoco lo he publicado pensando en lectores aficionados al vino únicamente, sino también en compañeros, tanto los que firman como aquellos que ni se han enterado del manifiesto porque no se les ha avisado o quienes directamente lo han tirado a la basura y dudan de la supervivencia de estas reivindicaciones. Lo que sí tengo claro es que por mi parte hagolo que pueda para entretener a los lectores de este blog y de cualquier artículo que escribo, además de informarles. Creo que ese es el camino, igual que reclamar a la profesión de la prensa especializada en vino algo de reflexión por lo que no estamos haciendo bien.

  5. Pingback: Prensa vinícola de calidad o el secreto del unicornio : ArgentineWines.Com

  6. Muy buena nota, curioso o no, en sudamerica somo varios los que pedimos lo mismo, parece ser un tema global, el 28 de marzo de 2012 escribí en mi blog algo que tiene que ver con lo que describes en la nota. Me alegro que seamos muchos los que reclamamos y que la industria y la prensa, asi como los comunicadores amateurs, tomen nota. Saludos cordiales, y si puedes te dejo para que leas lo que escribí al respecto http://pasionkuari.blogspot.com.ar/2012/03/un-vino-rico-o-una-critica-pusilanime.html

    • Gracias Ariel por tu respuesta. No dudo de que algo así suceda con periodistas por todas partes y me alegra que vosotros también os veáis reflejados. Entre todos si nos concienciamos podemos defender la limpieza de nuestro trabajo y con ella a nuestros lectores. Te haré los comentarios al post en cuanto lo lea. Gracias de nuevo, un abrazo.

    • Hola de nuevo Ariel. Ya he leído tu post y creo que das en el clavo en algunos puntos, por ejemplo en el de que puede haber quien no ose contradecir a Parker, pero creo que eso, al menos por estas latitudes, está cambiando. Hace unos años Parker dictaba cánones hasta de elaboración de vinos (¿vosotros también habéis hablado de “vinos Parkerizados”?) pero ahora hay generaciones elaboradoras nuevas que están cambiando pequeñas cosas, y también las grandes bodegas clásicas que han seguido apostando por vinos fuera de modas son las que han terminado teniendo la razón.
      También creo que, en el caso del periodista al que se le acuse de vedette por no seguir una corriente, éste ha de optar por mantener su criterio por encima de todo, si es que piensa que es el acertado, porque eso será lo que le haga creíble.
      Yo no cato vinos si no es para informar, no puntúo para nadie excepto si lo hago en una Mokeskine Wine Journal que me regalaron y donde apunto vinos que pruebo por placer, pero aquel que tiene la responsabilidad de contar cómo es un vino con algo tan simple como los puntos, lo menos que se le exige es sinceridad. Y al consumidor, ahora que las redes lo permiten, respuesta, réplica si lo que toma al hilo de una crítica no es lo que esperaba cuando la leyó, y decírselo, como pueda, al crítico, usando internet, correo electrónico e incluso una carta manuscrita, pero fomentar la comunicación para que el crítico no pierda el norte.
      Un saludo, y mil gracias por “cruzar” el océano para darte una vuelta por este blog.

  7. Interesante artículo, sobre un tema que hemos discutido en más ocasiones la parte “no profesional”, los bloggers puros y duros. Los que bebemos por placer y comentamos por compartir.
    En primer lugar, quien edita/dirige una publicación sobre vino debe decidir a que sector va dirigida. No es lo mismo escribir para bodegueros, que para comerciantes que para consumidores.
    Segundo, el pilar fundamental se llama honestidad. Si cobras a una bodega por hablar de sus vinos, dilo. Si cobras por catar y reseñar, dilo. Si cobras por entrevistar a un bodeguero, dilo. Asi, cada lector que saque sus conclusiones. Mira si no la que se lió con Jay Miller, Pancho Campo y toda esa tropa.
    Tercero, como dices, buscar el interés del lector. Los contenidos deberían cubrir un sector amplio de potenciales compradores, con distintas expectativas y que buscan distintas cosas en las publicaciones.
    Y para terminar, asumir que los tiempos han cambiado. La gente ya no sólo quiere que le cuenten algo. Quiere poder preguntar, participar, leer otras opiniones, y eso, me temo, la prensa escrita no lo puede ofrecer.
    En fin, quienes han controlado el mundo de la prensa vinícola “especializada” en España han de sentarse a reflexionar muy en serio hacia donde y como quieren ir, y dejar de lamentarse por los tiempos y lectores perdidos.
    Saludos.

    • Estoy contigo Smiorgan, la honradez es esencial, pero lo es en cualquier actividad profesional. En el post tampoco trato ese asunto, pero hay veces que los anunciantes proponen condiciones leoninas para salir en una revista especializada, y si el editor o director no acepta porque es honrado, se arriesga a perder un cliente para siempre. Eso sí, también defiende la calidad de su publicación. Por eso creo que tenemos esa decisión en nuestras manos, siempre y cuando mantengamos esa honradez en nuestro punto de mira.
      Lo que tampoco es justo es que escándalos como el de Parker salpiquen a la crítica española porque sí. Aquí el poder de los críticos de vino es mucho menor y el interés en lo que puntúan también, y aunque haya pillos y pícaros entre nuestra prensa, creo que no hay que comparar la dimensión de unas y otras situaciones.
      Sobre buscar el interés del lector, está clarísimo que es el camino.
      Y sobre escuchar y participar, no creo que la prensa escrita tenga que ser ajena a los comentarios o a escuchar al lector, precisamente ahora Internet permite a periodistas y publicaciones mantenerse al tanto de lo que dicen sus lectores, eso sí, si de verdad les prestan atención y no solo abren canales de comunicación para ganar seguidores…
      Creo que ya hay unos cuantos periodistas que estamos reflexionando, ahora lentamente, pero sí con interés por mantener a nuestros lectores y ganar algún consumidor que otro para el vino y los destilados, uno interesado, que quiera saber lo que bebe, eso sí.

  8. Yo creo que por eso poco a poco los blogueros están haciendo cada vez más ruido, la peña empieza a creer más en lo que cuenta un loco de Cantabria, o el genial Smiorgan, que lo que dicen los grandes gurús de los vinos y demás. Porque no se cobra por ir a una bodega, o por probar un vino. La verdad, en el fondo ¿por qué escribimos y pasamos horas ante este cursor, para contar sensaciones y que nos lean 200 locos como nosotros al día ???? algún día lo conseguiré entender.
    Saludos a los locos y enamorados de la gastronomía, vinos y demás.

    • Jejeje puede que tengas razón en lo de que la credibilidad del bloguero puede ser mayor porque no cobra… Pero sobre ese asunto creo que se puede abrir una conversación harto interesante. Hay muchos blogueros en español que no cobran directamente, pero los hay que piden vinos a las bodegas para catar con la excusa de sus seguidores y hay quien tiene intereses detrás, tiendas de vinos, distribución.. Y claro los hay también buenos, honrados y entretenidos :-)

  9. Enhorabuena, es decir lo que todo el mundo sabe y lo que todos callan… nosotros nos ganamos algún que otro tirón de orejas por alguna cata donde comparamos vinos de marcas famosas contra vinos desconocidos que les han dado verdaderas palizas (mismas añadas, mismo tipo de vino). Donde las marcas famosas, que gastan muchos euros en publicidad, que tienen muchos “periolistos” en nómina hablando de sus virtudes y de como merece la pena gastarse 30 lereles en una botella (he leido cosas que no me cuadran, catas que se debieron equivocar de botella porque sino no me lo explico)… es un medio viciado (el periodismo en general) pero poco a poco vemos que la gente empieza a estar cansada de estas cosas… (si no fuera así no existiríamos como empresa)… Mucho ánimo y suerte.

    • Muchas gracias… Lo de las catas a ciegas sorprende también a los profesionales. Hay quien siendo enólogo no ha reconocido su propio vino… Pero es una de las partes atractivas de su complejidad. Eso y que tarde o temprano te pega un buen repaso de humildad…

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