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Gran Feudo Rosado o un buen fondo de armario

Cuando salgo a tomar un vino por ahí, suele costarme bastante encontrar no solo sitios que tengan una oferta que se escape a riojas y riberas, también que los vinos que pido estén a una temperatura que me permita disfrutar de ellos. Porque, aunque suene reiterativo, la temperatura “ambiente” del vino tinto, el más  afectado en cuanto al servicio, es de unos catorce grados. Personalmente, prefiero que el vino esté algo por debajo de estos grados, porque con paciencia y buena conversación, en la copa alcanzará fácilmente una temperatura óptima.

Por esta razón es por la que, cuando no conozco bien el sitio donde estoy pidiendo una copa de vino para disfrutarla, prefiero no pedir tintos y abalanzarme sobre el, casi siempre, único rosado que aparece en la pizarra del local. Aunque os parezca extraño, ese rosado suele ser un vino navarro, Gran Feudo, de Bodegas Chivite.

Para mí es como un fondo de armario, como una americana negra, un vestido de cóctel o unos vaqueros. No me falla, y no me falla porque, como no es tinto, siempre me lo sirven fresquito. Como no es un vino con crianza, en la mayoría de los locales tienen la añada correcta, esto es, la del año en el que estamos, si es después del otoño, o hasta el otoño siguiente (por ejemplo, ahora el Gran Feudo que deberían ponernos en la copa es el de 2009, y ya está a punto de salir el de 2010). Sencillo de mantener, sencillo de servir y una recompensa al tomarlo.

Sin menoscabar otros rosados, que los hay excelentes en otras partes de España (cuando digo otras quiero decir muchas, desde La Mancha a Rioja, Cataluña o Levante), pero que no son tan sencillos de encontrar en locales donde sirven vinos por copas, el Gran Feudo tiene la frescura, el cuerpo, la intensidad y el aroma que necesito cuando no me apetece un vino blanco o un vino tinto demasiado “típicos”. Me gustan sus aromas de piruleta, de frutita roja fresca, que alegra además una nota mentolada. Y me encanta su equilibrio en la boca, su fruta, su frescura… disfruto cada trago y no tengo que lamentar que en mi copa haya un vino estupendo y…. caliente. Así que quiero aprovechar el post de hoy para defenderlo porque ya son unos años los que me acompaña y muchas las ocasiones en las que, cuando no sé qué ponerme (y utilizo esto como un símil fácil con esas ocasiones que todos hemos vivido alguna vez), puedo recurrir a él sin miedo a equivocarme. Un fondo de armario que no falla, que queda bien y que, si te toca el papel de recomendar, puedes hacerlo sin miedo.

Si algún lector, antes de probarlo por copas, prefiere decidir en casa si le gusta, ronda los cuatro euros en tiendas como Santa Cecilia o Lavinia.

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2 pensamientos en “Gran Feudo Rosado o un buen fondo de armario

  1. estoy muy de acuerdo contigo en lo referente a las temperaturas de servicio de los vinos (un desastre en general) pero tengo una opinión diferente sobre el vino rosado que comentas. Será una cuestión de costumbre o paladar, pero los rosados navarros siempre los he encontrado “aguados”, débiles, insulsos, cortos de nariz y flojos en boca. Debo estar muy condicionado por los rosados “montsantinos” o “jumilleros”, potentes, estructurados, cargados de fruta en boca y nariz, golosos pero frescos de acidez (siempre que los sirvan adecuadamente). ¡Pero cuestan tanto de encontrar en los bares de copas! Mientras el canal se conforme con servir “lo que se vende” y “lo de toda la vida” mucha gente se quedará sin la oportunidad de probar nuevas “experiencias rosadas”.

    PD. Me encanta tu blog. Gracias por currártelo para nosotros

    • Claro, Alberto. Esa, la dificultad para encontrar distintas marcas o marcas desconocidas por el gran públco, es la clave. A lo que voy con este post es a que, dentro de la “variedad”, por decir algo, de vinos que se pueden encontrar en las pizarras de los locales (no hablo de cartas de vinos en restaurantes, ese es otro asunto del que hablar largo y tendido), ese vino en concreto nunca falla. Lo de tu paladar y preferencia por vinos de Montsant o Jumilla, donde hay rosados más que dignos, es otro asunto. Aunque tú hablas de rosados navarros en general, yo me limito a comentar el Gran Feudo porque es el que bebo de continuo cuando pido rosado, pero no me parece ni aguado, ni débil, al contrario, me da una satisfactoria conjunción de aromas frutales y frescos y cuerpo en boca, sin llegar a cansarme en absoluto. Es un vino que bebo porque lo encuentro, aunque por supuesto, si encontrara más rosados tanto navarros como de otras regiones, también los bebería. Ojalá hubiera Cigales, Montsants, Manchas o Alicantes por ahí, pero no es tan sencillo. Aun así, cuando los encuentre, aparecerán por aquí seguro.
      Gracias por el comentario, cuando estás empezando con esto de bloguear siempre es un acicate encontrar que lo que escribes le interesa a alguien.

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