RaqueLíquida

El mundo líquido… desde mis zapatos

Archivar para el mes “febrero, 2012”

Unos segundos con… Mariano García

He estado pensando estos días en formas de acercar el vino y, en general, el mundo líquido a quien me lea sin que se aburra ni abandone flagrantemente las visitas a este blog. Se me ocurrió que, tal vez, una de las formas de hacerlo era “trayendo” de algún modo a las personas que me gustan del vino y los cócteles aquí, al blog. ¿Cómo? Sencillo. Por mi actividad como plumilla líquida tengo acceso a personas realmente interesantes, algunas ya amigos gracias a las ocasiones en las que he tenido que recurrir a ellos como fuentes o para preguntarles dudas. Quisiera utilizar ese, llamémoslo, privilegio, para acercaros a esa gente y que podáis también aprender de ellos como yo, que os hablen de su concepto del vino (u otros líquidos, según se tercie) en pocos segundos. Es más que probable que muchos os conquisten con sus palabras o con su manera de entender este mundo. Veremos si os gusta.

Hoy le ha tocado a uno de mis Vinosaurios favoritos, Mariano García. Es una de esas personas que cuando uno empieza en el vino siempre sueña con entrevistar. Yo he tenido más de una ocasión de hacerlo y eso ha ido fraguando una relación más o menos fluida. Además de un gran entendido en vino (es su vida, nació en Vega Sicilia y es autor de un montón de vinos que tienen el río Duero como punto en común), Mariano es un auténtico apasionado, sigue emocionándose cuando te habla del vino, sin superioridad, pero con palabras firmes, con la sabiduría que le da la experiencia y la fascinación que el vino le sigue produciendo. Quiero que lo conozcáis un poquito con este vídeo que le grabé cuando estuve el sábado comiendo con el y probando uno de sus vinos más especiales, Mauro VS, en una añada difícil (2007) para la región del Duero (Valladolid sobre todo) pero en la que él, maestro, y sus vinos, salen airosos. Os dejo aquí unos segundos con Mariano García. Ah, y prometo mejorar el estilo ¿eh? poco a poco…

Enemiga líquida mía… (culebrón vinícola para ociosos)

Queridos amigos líquidos. Creo que ayer me granjeé la antipatía de un miembro (miembra, siendo políticamente absurdos) del sector bodeguero y provoqué que uno de mis comentarios fuera censurado en un blog de moda con sección de vino. No puede llover a gusto de todos, pero voy a contar por qué a ver qué os parece, porque me da a mí que la miembra en cuestión, al menos ahora (le queda bastante tramo de aprendizaje, intuyo) es uno de esos “enemigos líquidos” de los que hablaba el otro día. Mi amigo Ramon Francàs ya se hizo ayer eco en su blog en cuanto le pedí opinión al respecto.

La cosa empezó cuando, trasteando por La Red, me encontré con un post titulado “Manual para hacerte pasar por un experto en vinos”. Bien, ahí debería haberme espeluznado ya suficiente como para no seguir (¿hacerte pasar? ¿es necesario “hacerse pasar” por un experto en vinos???????), pero yo, guerrera incauta, continué a ver qué me deparaba esa lectura. Entonces fue cuando empecé a flipar. Sí, a flipar, es la palabra más apropiada que se me ocurre. Eso y “ojiplática”, que además me encanta.

El post en cuestión, que ayer a las once y media de la noche estaba clasificado en el blog como “sin categoría” y que tampoco tenía más firma que la de la propietaria y autora del blog, una “personal shopper” dedicada al mundo de la moda (hoy casualmente sí tiene categoría y firma) habla, en una serie de seudo consejos para “hacerse pasar” por un “experto” en vinos (sin serlo) de que el “aspirante” a fardador vinícola tiene que pedir “vinos de pago”, o “comprar on line” “a cualquier bodega” (lo que estoy escribiendo es literal, literal…) para quedar estupendamente ante sus amigos, ignorantes en esto del vino. La puntilla la pone cuando habla de que en algún momento de la velada, el incauto seudo enófilo ha de soltar: “Tengo ganas de ir a Vinexpo” (¡¡¡¡¡¡¡!!!!!!!!) para poder visitar “Chateau Margaux, Pétrus… y con suerte probar algunos de sus vinos que rondan los 3.000 euros”. Así, literalmente, con las tildes como las veis aquí, es lo que pone. Pero os animo a leerlo en su propio blog porque hay más perlas y yo tengo más cosas que contar. Espero que no os desesperéis con las faltas de ortografía, eso sí.

Mi comentario censurado

Yo, que soy una incauta y tengo la boca muy grande, me dije (con buena intención, eso sí, tengo muy asumido que soy una defensora del vino y casi me vi en la obligación de no dejar impune, de no pasar indiferente por esta lamentable entrada), voy a comentar. Y me registré, di mi correo y comenté esto:

“Hola Ángela

Por casualidad he visitado tu blog (soy fan de los zapatos) y me he detenido en este post porque llevo unos cuantos años dedicándome al mundo del vino. Desde mi blog trato de que la gente corriente que no sabe de vinos no se asuste, que pierda prejuicios y que se atreva a probar vinos nuevos porque creo que esa es la clave para ser un verdadero entendido. Por eso me ha sorprendido esta entrada, con la que estoy en desacuerdo en su mayor parte (no con la frase final ni con la idea de que el vino se disfruta mejor en compañía).

Sinceramente, no veo la necesidad de hacerse pasar por un experto en vinos si uno no lo es. El vino, siendo cultura, es algo que no todo el mundo quiere ni puede entender sin esfuerzo. Es un universo apasionante y complejo si uno quiere profundizar, pero es también un placer cuando uno se limita a beberlo en una buena copa y a buena temperatura. Me parece que tu propuesta peca de imprudente, y para comprobarlo sencillamente cambia el tema que nos ocupa, y en lugar de vino, pongamos que yo hago un post parecido sobre moda, recomendando a la gente hablar de NYC o de Tribecca y diciendo, sin entender por qué, que “las fibras naturales son la única opción sostenible” “el nylon apesta”, o recordando mi viaje a la Semana de la Moda de París. ¿No te parece excesivo?

Pues igual ocurre con el vino. Uno puede quedar perfecto en una cena llevando un vino que le ha recomendado un sumiller en una vinoteca o consultando páginas en Internet o guías sobre vinos que escribe gente entendida, no hace falta hablar por hablar.

En fin, te invito, si quieres, a visitar mi blog, o no, pero también te propongo reformular esta entrada con algo más de prudencia. Gracias por escucharme.”

Nada hacía presagiar, cuando tomé esta copa de Syrah durante la comida, que tendría una de las conversaciones más delirantes que he tenido nunca sobre vino.

Nada hacía presagiar, cuando tomé esta copa de Syrah durante la comida, que tendría una de las conversaciones más delirantes que he tenido nunca sobre vino

Lejos de aprobar inmediatamente mi comentario, aunque no le gustara ni a la dueña ni a la autora del blog (recordemos que ayer no estaba especificado que fueran dos personas distintas), lo que recibí, por email, fue un par de contestaciones exageradas, a mi entender:

La tal Ángela, más educada y prudente que su amiga, me contestó que “antes que nada deberias de enterarte de quien ha escrito ese post pues no he sido yo. Sino una sección que he tenido con una amiga que es gerente de una bodega en Valladolid y que escribia una vez por semana sobre temas relacionados con el vino.

Asi que todo lo que dices me parece bien pero antes de criticar por favor, informate, yo solo me dedico a la moda. Del vino nunca he hablado ni tengo intención.” (de nuevo no he tocado ni un punto ni una tilde).

Y os digo que ayer no estaba indicado, hoy sí, que fuera otra persona la autora del post.

Lo mejor: la contestación de la autora del post

Tras este mensaje, contesté comentando lo que indico, que es imposible averiguar quién es la autora del post a menos que lo firme (con un lenguaje muy fino e irónico, todo sea dicho, porque yo soy irónica, a veces satírica) y que debería aprobar mi comentario y contestarme desde ahí (es mucho más elegante y además es una norma básica de internautas, si el comentario no insulta no hay que censurarlo, pero… qué sabré yo).

Pero llegó la guinda del pastel: el email de la AUTORA del post. Y que no hizo sino empeorar la lamentable imagen que yo ya me había hecho de la entrada y de la forma de gestionar mi comentario, claro. Atención: la pluma pertenecía a una GERENTE DE BODEGA, concretamente de una bodega de Toro. Grave, me dije, grave cuando es un miembro del sector el que se atreve a atacar así al mundo del vino (afortunadamente creo que es un caso bastante excepcional). Pero ni corta ni perezosa la muchacha (creo que es jovencita e hija del propietario de la bodega) contestó así (de nuevo, literal, con sus faltas de ortografía y gramática):

“Te escribo porque tu comentario en el blog de mi amiga Angela, 365 dias 365 pares de zapatos, me parece que ha sido muy desafortunado… Para empezar la que ha pecado de imprudente eres tu.

Ese post le escribi yo, gerente de la tercera bodega mas grande de la Denominacion de Toro y gran amante de la moda. En ese blog no solo hay un articulo sobre vino si no que hay uno cada semana durante el tiempo que escribi ahí mi seccion Trendy Wine, nombre que finalmente puse a mi propio blog, donde fusiono el mundo del vino y de la moda. Y si, hablo de las dos cosas y creo saber de las dos cosas bastante, una por trabajo y otra por hobby.

Que no estes de acuerdo con mi articulo, que es simplemente un articulo con un toque gracioso e ironico, no te da derecho a decirle a una persona, suponiendo que esa persona no entiende, que se pasa de lista (que es lo que has venido a decir) ya que aunque ella tenga un blog de moda, tu que sabes si es una chica con una cultura sobre vino mayor que la tuya??? Te sabes su vida??? Noooooooo! Pero vamos en este caso la autora soy yo, que si tengo bastante idea de lo que hablo.

Respeto mucho lo que haces, pero cada una tiene una forma de intentar acercar el vino a la sociedad mas joven, esta es la mia y me encanta!!!

Como consejo personal, antes de emitir un comentario como el que has hecho a mi amiga, investiga si no estas metiendo la pata.

Te invito a pasarte por mi blog y disfrutar de dos cosas estupendas!!!”

¿HE LEÍDO “GRACIOSO” E “IRÓNICO”? ¿QUÉ CONCEPTO TIENE ESTA MUJER DE LA GRACIA Y LA IRONÍA??? (Por no hablar de una de nuestras carencias más deplorables, la de la humildad, esa gran desconocida).

Encima apostilla, con toda su fuerza en el teclado (esto es para dramatizar un poco porque imagino que os estáis partiendo de risa si llegáis hasta aquí): “deja de hacer comentarios absurdos. Que no sabes ni lo que estas poniendo. Me parece que la unica que se ha bebido aqui una copa de vino, o mas de una, eres tu.

Esta fue mi primera copa del día. Atención que la chapita es de Freixenet, pero lo que hay en la copa es champagne y no cava... curiosa combinación que, confieso, no fue intencionada.

En fin, en esto último, tenía razón, ese día, ayer, durante la comida, había estado disfrutando, con uno de mis sumilleres favoritos (en las antípodas de esta gerente y seguramente igual de joven, o más), de una copa de champagne, otra de un vino francés de syrah y de un estupendo tinto de Rías Baixas (¿tintos en Rías Baixas? Sí, también los hay, que el vino no para de dar lecciones). Y las disfruté en compañía, que en eso sí estoy de acuerdo con mi enemiga líquida.

Me gustaría que comentarais, si os quedan ganas, qué os parece esta surrealista situación. A mí me animó la noche, que estaba yo muy tranquilita.

 

Música para entender el espíritu de Escocia, el alma del whisky

Hoy estoy en plan musical. Rebuscando entre mis archivos, he encontrado un par de vídeos que grabé durante una visita a una destilería escocesa en el corazón de las Highlands, llamada Glen Grant, aquí poco conocida pero con unos cuantos tesoritos líquidos que merecen la pena. Y me he puesto a pensar que quería compartir un poco de su espíritu, de cómo, tras viajar más de una vez al paraíso del whisky, he terminado por enamorarme de esa tierra y querer volver todo el rato.

Los vídeos que voy a colgar son de música, así que no esperéis ver ni catas ni colores ambarinos ni alambiques. Quiero que disfrutéis un poco con unos gaiteros cachondos que actuaron para nosotros durante el aniversario de la destilería Glen Grant en 2008, que recomiendo conocer a todo el que haga un poco de whisky turismo o se pueda escapar desde Edimburgo hacia el norte, hasta la localidad de Rothes. Además de ver los alambiques (cada destilería suele tenerlos diferentes porque de su forma depende la delicadeza o no de los alcoholes y los diferentes matices y personalidades que cada una quiere aportar a sus whiskies) se puede pasear en plan romántico (estamos al borde de un ataque de San Valentín, aunque hablando de whisky, queda mejor san Ballantine’s, jejeje, chiste malooooo) por sus espectaculares jardines.

Pero a lo que voy. Los músicos de los vídeos se llaman, atención, Red Hot Chilli Pipers, sí, así escrito, Pipers y no Peppers, porque son gaiteros. Y es que los escoceses son una gente simpática, con sentido del humor y capaces de reírse de su sombra, al menos es mi experiencia (sí que es verdad que yo me he movido entre whiskeros, y puede que tuvieran el espíritu un poco más alegre). Pero no es todo. Son ellos, la gente, y es el paisaje, que cautiva, salvaje, verde, a veces aterradoramente frío y solitario, pero siempre encantador. De ahí, de esa tierra, con ese clima, con esa gente, y con esas aguas, salen un montón de whiskies distintos que son de cata obligada si uno se pasa por Escocia. Aunque no le guste el whisky de primeras, seguro que encuentra uno que, hmmm, no le resulte tan desagradable.

No voy a hacer un recorrido turístico ni me voy a adentrar hoy en las particularidades del whisky, de los whiskies escoceses, que ya he dicho que hay un montón. Quiero compartir unas pequeñas gotas de disfrute y sí, ya que estamos, enseñar, al que no lo sepa, cómo se brinda en Escocia: Slaintheva!!!!

Espectaculares, ¿no? esto se escucha con un buen malta en la mano, claro…

*Tengo que decir que no es música tradicional escocesa, para cantar el Auld Lang Syne ya tendremos otros días, ¿no?

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