RaqueLíquida

El mundo líquido… desde mis zapatos

Hopper y la Pinot Noir*

El otro día me paseé por la exposición de Edward Hopper en el Museo Thyssen de Madrid. Como no soy ni mucho menos una entendida en arte, no sabía mucho del artista ni de lo que me encontraría allí. Y lo que vi me encantó.

Me alucinaron las escenas, en principio solitarias, casi desoladas, pero increíblemente bien construidas. Ese ojo cinematográfico, la composición de las imágenes, que me recordaban a veces a fotogramas de películas. Me lo pasé como una enana mirando cada detalle, cada recta, cada poste en medio de la escena. Y mientras estaba paseando por las galerías, sentí unas ganas tremendas de tener una copa de vino en las manos.

No sé, las sensaciones que me transmitían los cuadros, esas imágenes y momentos tan yanquis, el toque cinematográfico, la elegancia, la finura, esa sobriedad… todo me hizo salivar por una Pinot Noir. Leñe, ¡si yo soy mucho de Tempranillos, Garnachas y Monastreles! Pues me apetecía una Pinot, oiga. No sé si en ese momento pasaron por mi cabeza esas otras escenas de Entre Copas cuando el personaje de Miles le habla a Maya de esos vinos y esa uva, o vaya usté a saber qué asociación harían mis tres o cuatro neuronas, pero el caso es que me apetecía tanto que me abrí una botella de un borgoña mediocre que tenía en casa para calmar mis ansias.

Uno de los cuadros de la exposición que más me gustó, "Blackwell's Island"

Uno de los cuadros de la exposición que más me gustó, “Blackwell’s Island”

Lamentablemente, el vino no dio ni mucho menos la talla para acompañar a mis imágenes hopperianas y cinéfilas (sí, señores míos, en Borgoña también hay vinos mediocres) y me tuve que conformar con que el pintor americano y la uva francesa harían buena pareja en mi mente, como si de un “happy end”de esos de las pelis se tratara…

*Por cierto, absolutamente recomendable, para quienes pasen por Madrid entre hoy y pasado mañana, visitar la exposición, con vino o sin él en las neuronas.

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4 pensamientos en “Hopper y la Pinot Noir*

  1. Esto es retroalimentación de las artes. Estupenda pareja: arte y vino.

  2. Pingback: Hopper y la Pinot Noir* : ArgentineWines.Com

  3. Una pena que haya leído esta entrada tan tarde. Me hubiera gustado mucho dar una vuelta por la exposición. Aunque tampoco soy ningún entendido, disfruto mucho deambulando entre cuadros que me transmiten, y estos tenían pinta de hacerlo.
    A mi también me ha dado algún cruce de neuronas artístico- enológico en alguna ocasión. Tendrías que haber ido por un vino que te llenara un poco más. La última vez que visite la exposición de Rafael, que creo que todavía está por el Prado descorché un buen Brunello, y no fue mala la experiencia.
    Saludos
    Vicente

    • Bueno Vicente, puedes planearte una escapadita a París, que es adonde viaja la exposición, y abrir alguna botella que te inspire Hopper, si lo hace. Yo, sin embargo, dejé pasar a Rafael y a la experiencia de pasear frente a sus cuadros con un vino en la mente… Pero me gusta dejar volar la fantasía de vez en cuando…

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