RaqueLíquida

El mundo líquido… desde mis zapatos

Archivar para el mes “enero, 2013”

Amigos de Oro

Soy anticoncursos, medallas, puntos… me parecen cansinos, pero no puedo negar que muchas veces hacen la decisión de compra más fácil. Si dos vinos aparentemente son iguales y cuestan lo mismo, ¿no cogeríais vosotros el de la medalla? eso sí, hablo de aficionados, no de vinogeeks.

Pues bien, sin dar más explicaciones, hoy estoy feliz como una perdiz porque mis amigos Carlos y Rodrigo me acaban de decir que les han dado un oro en el concurso Garnachas al Mundo, en Perpiñán. Es la primera vez que se hace un concurso que valore vinos de garnachas de diferentes partes del mundo, así que imagino que la competencia era dura. Pero ellos se han creído siempre a su garnacha, que se llama Cifras, y han logrado el reconocimiento de la crítica. Yo (qué voy a decir) adoro Cifras, un vino al que he visto casi nacer, cuando era una garnacha con aromas increíbles que apenas se dejaba beber sin pelo en el pecho, hasta que se ha convertido en un vino auténtico, honrado y que te dice que es de Rioja Alavesa cuando lo bebes. Olé por ellos, y aun a riesgo de desvelar debilidades siendo plumilla, aquí, en mi blog, en mi espacio, no voy a negar que me alegro y les felicito. Recuerdo hace muchos años, casi cuando conocí a Carlos durante una entrevista, que ellos estaban en el vino para triunfar, y que medallas de bronce o plata, segundos puestos, eran más para ocultar que para lucir.

Esta vez, su Cifras se ha considerado de Oro, y me imagino ahora las sonrisas de los dos hermanos al ver reconocido su trabajo, su esfuerzo y aquello que han dejado atrás para conseguir su sueño. Y yo también sonrío.

Imagen

¡Cuánto sabía mi abuela!

“El vino siempre hay que hablarlo”. Esta frase, que oí el otro día de labios de mi madre, es de mi abuela Aniana, una mujer que regentó un bar durante muchas décadas. Me pareció de lo más sabia, de lo más acertada. En contra de los que piensan que el vino solo se bebe, mi abuela, que vendía vino de Cebreros en un bar de pueblo, decía que el vino, siempre, con conversación. No puedo estar más de acuerdo.

Ahora que leo el post de Mikel Iturriaga sobre un nuevo concepto de bar donde se vende vino a granel, y que empieza con un párrafo desesperanzador para quienes trabajamos porque el consumo no desaparezca del todo, me acuerdo de que ya, hace años, había gente como mi abuela. Gente que detrás de una barra decía frases tan sencillas sobre el vino como esta: “Hay que hablarlo”. Y no se refería, ni mucho menos, a tostados de barrica, suelos de caliza, bouquet o copas borgoña, sino a compartir en una barra una conversación agradable con un conocido (o no) y teniendo como testigo una copa de vino. De Cebreros, a granel o “de alta expresión” (no sé qué es eso). Vino al fin y al cabo. Ese líquido de la amistad y el compartir.

Abuela, qué palabras tan sabias.

El vino hay que hablarlo

Con amigos, familia… el vino hay que hablarlo

Navegador de artículos

A %d blogueros les gusta esto: