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El mundo líquido… desde mis zapatos

¿Porcentajes o historias?

Esta semana he tenido la suerte de compartir una visita al Priorat con un grupo de expertos vinícolas extranjeros y la casualidad, o mejor dicho, la organización del encuentro, llamado Espai Priorat, quiso que me tocara formar parte de un grupo donde había un periodista chino, otro canadiense, un bloguero neoyorkino y dos californianos, uno de ellos Master Sommelier, y el otro, un profesor universitario y experto en marketing que me resultaba algo familiar…

El tipo era el único que hablaba español. Al principio no me resultó familiar, pero yendo hacia las montañas prioratinas, se me encendió la luz. Era Paul Wagner, un experto catador y profesor de la Napa Valley College del que recordaba su voz. Lo reconocí por su forma de hablar, directa, sencilla, sin adornos ni florituras. Esa manera… sí, era él. Y le pregunté si había pasado alguna vez por el Foro del Vino de La Rioja. Sí, lo había hecho. Entonces lo tuve claro. Wagner fue uno de los ponentes de la única edición de ese foro a la que yo he acudido, en 2010, y del que recuerdo especialmente una metáfora que utilizó para comentar ante la audiencia, formada por bodegueros y enólogos españoles principalmente, cómo nos complicamos a veces la vida con las palabras que usamos en el lenguaje del vino.

 

Nadadora

Nadadora

Paul colocó una diapositiva donde se veía una nadadora joven y sonriente y comenzó a hablar sobre ella: su nombre, que era nadadora, que en su tiempo libre le gustaba colaborar en ONGs, que cuando se retirara se dedicaría a la enseñanza… y después puso una diapositiva donde se veía esto:

 

Ponencia Paul Wagner en el Foro Mundial del Vino de Rioja 2010

Ponencia Paul Wagner en el Foro Mundial del Vino de Rioja 2010

 

Porcentajes, química, composición numérica… Muchos aficionados que lean esto sabrán de lo que hablo, o mejor dicho, lo que quiere decir: en el vino muchas veces se habla así, con porcentajes, de uvas, de barricas francesas o americanas, de suelos, climas, lluvias anuales… En lugar de contar historias, contamos cantidades y porcentajes (yo entono el mea culpa en algunos de los textos que hago, aunque confieso que las historias son lo que más me gusta). Y así no se llega a la gente. Wagner, para mí, dio en el clavo, y estos días, catando con él, charlando con él, he tenido la oportunidad de estar frente a un maestro que me ha aportado también una visión distinta, suya, del vino. Sin embargo, cuando hemos intercambiado opiniones sobre los vinos que íbamos catando, nuestro lenguaje se parecía más al de las historias y las emociones que al de los porcentajes. Porque ni siquiera a nosotros nos interesaban.

¿Y a vosotros? ¿Qué os seduce más? Que os digan que un vino es sedoso, aromático, amable, que acompaña muy bien una conversación o es bueno para tapear, o que procede de un suello arcillocalcáreo, que tiene un 5% de cabernet y un 20% está fermentado en barrica nueva de roble americano, y que además tiene una crianza entre 15 y 18 meses en roble francés Allier de la casa Cadus de tostado medio plus, embotellado en bordelesa y tapado con Amorim natural?

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7 pensamientos en “¿Porcentajes o historias?

  1. Pingback: ¿Porcentajes o historias? : ArgentineWines.Com

  2. A mi me gusta que me digas si te ha gustado o no, lo demás queda bien, es sedoso, huele a plátano, bien equilibrado y luego dices que no te ha gustado, me quedo con lo último ejjeej.

    Un saludo desde la tierruca

    • Jeje, claro, lo principal es si te gusta o no, pero creo que el vino puede inspirar y evocar muchas otras sensaciones, y que no siempre es necesario ligar a porcentajes para disfrutarlo. ¡Gracias por pasarte por aquí, un abrazo!

  3. Hay que ser técnico y preciso para evaluar / describir un vino, para que exista un parámetro de comparación y luego puedes ser mas emocional y contarnos que te provocó ese vino a ti. Hay vinos que no son perfectos pero que nos gustan y otros que son casi perfectos y no nos dicen nada no?
    Muy buena esta nota !

  4. Muy buena apreciación, realmente el vino lo hemos ido etiquetando a lo largo de los años haciéndolo más complejo y considerándolo el centro de todo, pero sin percatarnos que lo importante del vino en sí es que es parte del momento cuando se disfruta, igual que importante, que la comida que lo acompaña, la gente que lo bebe y el lugar donde todos estan.

    Si todo es compagina bien y nada desentona es cuando realmente se disfruta realmente “todo”.

    Saludos

    PabloD

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