RaqueLíquida

El mundo líquido… desde mis zapatos

Archivar en la categoría “Vídeos”

Entrañables gastrotertulianos

Cuatro gastrónomos conversaron sobre redes y gastronomía en el Ateneo de Madrid durante unas tertulias promovidas por la casa de café para recuperar el valor de estas charlas.

A finales de junio Cafés la Estrella e Isabel Ávila me invitaron a unas tertulias entre las que se había programado una realmente atractiva y relacionada con la gastronomía. Por primera vez tuve la oportunidad de ver en directo a uno de mis gastroblogueros favoritos, El Comidista, o Mikel Iturriaga para los más serios. Junto a él, el siempre genial Ramon Freixa y la bloguera de los cupcakes, Alma Obregón. Esta bloguera es enemiga “acérrima” en las redes de Iturriaga por el excesivo éxito de esta especie de “madalena ilustrada”, como lo llamó Freixa, y junto al barista Alex Colet y moderados por la periodista Mercedes Cebrián, conversaron e intercambiaron opiniones sobre su imagen de la gastronomía. En la tertulia se habló desde los platos de la abuela al buen o mal café que se sirve en los bares y restaurantes, la educación en gastronomía y la mala calidad (general) del pan, pese a los intentos de algunos, como el propio Mikel, de reivindicar el buen pan. Por supuesto, los cupcakes de Obregón salieron a relucir…

No me enrollo, pero os dejo con el vídeo porque creo que estuvo muy interesante, y los temas de los que se hablan creo que ocuparán foros de discusión gastronómica más adelante.

¡No os lo perdáis!

 

Galicia Caníbal, la cerveza más canalla y rebelde de los 80, los 90 y…

Hoy me apetece hablar de cerveza, que es un líquido del que casi nunca hablo. Teniendo en cuenta que tampoco me considero cervecera y que poco a poco he ido aprendiendo a tomarla en algunas ocasiones, la cerveza es otra de las bebidas, como casi todas, que tiene un montón de historias que contar.

Pero no pienso hablar de esas historias ni de cómo se elaboran ni nada. Quiero hablar de una por la que tengo especial predilección, sin ser mi cerveza fetiche (confieso que mi debilidad es una bien tirada y negraza Guinness): Estrella Galicia. Fue una de mis compañeras de viaje durante el Camino de Santiago que recorrí hace dos años (por segunda vez, chavales, hay que tener valor). Tras las caminatas de varias horas, y entre parada y parada, muchas veces una buena cañita de 1906, una de sus variedades, me hacía sentir genial.

Antes ya la conocía y me gustaba bastante la imagen que tenía (no sé si sabéis que Estrella Galicia), gallega, canalla, algo rebelde y sin complejos, pero los kilómetros bajo el sol me hicieron apreciarla (a ella y a la presencia de un bar justo en el momento oportuno, antes de desfallecer por el calor y las cuestas infernales) y desde entonces es una de mis birras de cabecera. Además, sus dueños, la empresa Hijos de Rivera, son propietarios de las aguas Cabreiroá, que es una de mis aguas favoritas, sobre todo la versión con gas, Única. También me encanta Magma, una mucho más exclusiva de la que hablé en otro post cuando salió al mercado. Y flipé cuando sacaron (no lo había hecho ninguna marca de agua hasta entonces) un spray de agua con el que vivo durante las noches calurosas de verano. Hace unos años no lo vendían, era un objeto de cortesía para periodistas o clientes, y me pareció una injusticia tremenda…

Por eso hoy quiero poneros un vídeo que grabé durante una presentación de un musical que esta cerveza ha apoyado y que va bastante con su imagen. El musical se llama Galicia Caníbal y se lo ha inventado Antón Reixa, el ahora presidente de la SGAE y que fue fundador de Os Resentidos, de ahí su título. Lo ha escrito su hija, Antela Cid, junto a Fran Peleteiro, y cuenta (aún no se ha estrenado, lo hará el próximo día 12 de julio en Vigo) la historia de una adolescente de hoy día que gracias a un suceso inesperado, la muerte de una de sus tías, se ve involucrada en una historia por la que descubrirá la movida gallega de los ochenta, aquella época que ella no vivió. Por supuesto, esto pasa mientras van sonando canciones como la que os dejo abajo, Galicia Caníbal, y otras que a muchos de mi generación os sonarán aunque entonces, como yo, fuerais pre adolescentes, como Bailaré sobre tu tumba, Lo estás haciendo muy bien o Soy una punk.

¿Qué pinta todo esto hoy en el blog? Pues ya lo he dicho, me apetecía cambiar de líquido y animaros a echar un vistazo a este musical. Yo, que no soy nada de musicales, me lo pasé taaan bien cuando los protagonistas lo presentaron que si me lo permite la crisis, iré cuando venga a Madrid en septiembre.

Para fetichistas y coleccionistas, además, han lanzado una edición especial de Estrella Galicia con motivo de este musical, y me ha parecido una idea muy de ellos, muy rebelde y canalla.

La cerveza es Estrella Galicia pero la imagen es Galicia Caníbal, ¿rebelde o no?

La cerveza es Estrella Galicia pero la imagen es Galicia Caníbal, ¿rebelde o no?

Si os apetece ver el musical, girará por un montón de ciudades, y si no, podéis contentaros tomando una Galicia Caníbal y llevándoos el casco a casa. De momento, y pidiendo disculpas porque el vídeo está grabado con el móvil (con sus saltos correspondientes, y eso que es un “teléfono inteligente”)  y no hay más documentos gráficos, os dejo con una actuación en directo de Reixa, cantando Galicia Caníbal, para abrir boca… Que hace un sol del carajo.

Whisky de colores, petacas de cognac y trastos cocteleros para animar el cotarro líquido

Hoy quiero hablar de los otros líquidos, los destilados, que en forma de cóctel o de presentaciones divertidas consiguen que me fije en ellos y me plantee, muy seriamente, bebérmelos y probarlos (animaos, leñe, que hay un montón de sabores ahí escondidos).

¿Y por qué salgo hoy con estos bailes? Pues porque quiero, ayer me mandaron una botellita de Jotabé  que me hizo pensar en esta entrada y en cómo las marcas se reinventan para llegar al consumidor.

La botellita en cuestión es una edición limitada de la misma de siempre, pero de colores. La gente del marketing de J&B ha debido de pensar que ya estaba bien del verde y la han cubierto de fundas con seis tonitos distintos. Lo que más me gusta es que es la primera vez, ¡la primera! en la historia de esta botella que se le cambia el color, desde que en 1749 se creó este whisky.

Por dentro, nada cambia, y aprovecho para contar que J&B es un whisky tipo blended (ahora os toca aprender un poco, amigos), es decir, mezcla de varios whiskies de malta y grano y de varias destilerías (os preguntaréis entonces por qué narices, si está hecho con varios whiskies y de distintas destilerías, se llama J&B: así es la ley escocesa, colegas, y este tipo de whisky se hace mezclando, de ahí su nombre). ¿Cuál es la particularidad de estos whiskies y para qué sirven? Pues suelen ser muy suaves y sin ningún aroma o sabor que destaque por encima de otros (la idea es que se tomen mezclados con refrescos o con agua), pero sí con un estilo que es marca de cada casa. Ahí está lo que más me gusta de estos líquidos, que el maestro que mezcla los whiskies tiene que hacer SIEMPRE el mismo blended con distintas materias primas. Leéis bien: SIEMPRE, año tras año el mismo whisky ,para que no pierda identidad y con ella, bebedores. Porque los hay fans del J&B, del Cutty Sark o de Ballantines precisamente por eso, su sabor distinto y único. Por hoy dejo la paliza whiskera a ver cómo la vais digiriendo.

Mola, ¿no? al menos alegran un poco la barra de bar con tanto verde y marrón oscuro…

Viendo el rosa que tengo al lado de mi mesa, me acordé entonces de otro destilado que, mucho más que el whisky, suena a viejuno total pero que a mí me encanta: el cognac. Desde hace unos tres años, cuando trabajaba para Hennessy, a esta casa se le ocurrió lanzar un invento que me pareció, y me sigue pareciendo, genial y rompedor: la petaca de cognac en forma de funda de silicona. Me encantaba porque por el módico precio de diez eurillos uno se llevaba una botellita pequeña (20 centilitros) del cognac más vendido de Hennessy e, VS, cuyo procedimiento de elaboración se parece en parte al del whisky, sobre todo en la parte de las mezclas (aunque, apunto así como quien no quiere la cosa, que el cognac se destila del vino, mientras que el whisky es un destilado de cereales, cebada, centeno, trigo, maíz…).

Las petaquitas de Hennessy en los colores de 2012... No hay rosaaaaa

Las petaquitas de Hennessy en los colores de 2012… No hay rosaaaaa (jeje, pero sí en ediciones anteriores)

Viendo la botella jotabera en rosa me he acordado de mi petaquita… también rosa y me ha apetecido inmediatamente tomarme mi mezcla favorita de cognac: con ginger ale y una rodajita de naranja o pomelo. Llamadme rancia, ¡pero me mooooola!

Y siguiendo (y terminando) con otras cosas destiladas, ayer tuve la oportunidad de grabar unos minutillos (dos para que no os canséis) a un tipo que yo comparo con Ferran Adrià pero en el mundo coctelero: Javier de las Muelas. Es un catalán con mucho magnetismo, un genio de las mezclas y con una cultura líquida que hace temblar. Ahora tiene dos locales de coctelería llamados DRY con su equipo en Madrid y en Barcelona (uno de sus puntazos es que tiene contador de Drys para llevar la cuenta de los Dry Martini que se sirven). Así que le pedí que hablara de su set de coctelería, que acaba de lanzar, y que os contara lo que es y para lo que sirve. Aquí lo tenéis.

Y aquí os dejo una imagen de los cacharros cocteleros que ha diseñado, por si tenéis que hacer un regalo a alguien u os apetece hacer un cosmopolitan, un dry martini o un mojito.

Es una chulada, ¿verdad? este, por ejemplo, es el conjunto para hacer unos mojitos, que ya apetecen.

Es una chulada, ¿verdad? este, por ejemplo, es el conjunto para hacer unos mojitos, que ya apetecen.

Cursito de inglés vinícola para iniciados de la mano de John Cleese

Una vez hecho el cambio de interfaz y mientras continúo en fase “beta” con esta nueva apariencia, me permito insertar la entrada de hoy un documental que he visto esta semana gracias a Twitter y mis amigos líquidos y que recomiendo, entre otras cosas, como una estupenda clase de inglés vinícolas para iniciados. La peli se llama “Wine for the confused” (algo así como “vino para los despistados”).

En poco menos de tres cuartos de hora este actor inglés, parte del genial grupo humorístico Monty Phyton, hace un recorrido muy básico, pero bastante útil, sobre los aspectos esenciales del vino, sobre aquello que hay que conocer de él.

Además lo hace partiendo de una base que me parece esencial, expresada en esta frase: “el único propósito de este maravilloso chisme es proporcionarnos placer”. Si no, pues apagamos y nos vamos a tomar unas limonadas.

Es consciente de que cuando nos ponemos ante un vino, a veces la sensación de estar ante algo desconocido puede ser abrumadora. No sabemos qué decir, por dónde coger la copa y temblamos solo de pensar en meter la punta de la napia y oler para captar… absolutamente nada.

Cleese hace unas pruebas a sus amigos y, como era de esperar, obtiene resultados muy distintos que le llevan a concluir que, para gustos, los vinos: “no dejéis que nadie os diga qué vino debería gustaros”, comenta en varias ocasiones. Además, ironiza con las notas de cata y las puntuaciones de revistas especializadas y sobre los prejuicios como que el vino más caro es el mejor. Se pregunta algo que seguro que muchos nos hemos cuestionado muchas veces sin obtener respuestas claras: “¿Qué vino escojo? ¿Cómo sé si un vino me gusta? ¿Cuánto debería pagar por él?” os suena, ¿verdad?

Cleese invita a sus amigos a probar vinos a ciegas en su jardín (si podéis hacer lo mismo, adelante, porque será una aventura que promete divertida) y les inicia en el vocabulario del vino, con palabras que describen de una forma sencilla y clara las sensaciones que uno ve, huele y degusta en la copa: desde seco a dulce, con frutas rojas, negras, con especias o incluso con sabores desagradables como los del pimiento y los espárragos.

El Monty Phyton recorre varias bodegas del valle de Napa, en California (si habéis visto Entre Copas os sonará este lugar) para aprender un poco más sobre las uvas y cómo se hace el vino, describiendo la fermentación, explicando nociones básicas pero muy útiles sobre elaboración y aprendiendo de los bodegueros y viticultores a qué huele habitualmente un vino procedente de unas y otras uvas. Además, resalta lo importante que es el terreno donde crecen las cepas, el clima y el entorno que rodea a las viñas (que los franceses expresan como “terroir” y que en español tiene una traducción a medio camino entre lo complejo y lo imposible). Pero todo muy sencillo, con un punto irónico… que me gusta oye.


Hay otro momento estelar y es el del vino en el restaurante con un personaje a veces confuso (porque no sabemos muy bien, en ocasiones, para qué sirve realmente): el sumiller. El tipo, si no es un buen profesional, puede tomarnos el pelo y llevarnos hacia su terreno para que pidamos el vino más caro, sin importarle nuestros gustos, o reírse en nuestra cara porque sabemos menos de vino que él (pues claro, porque saber de vino es su trabajo, no el nuestro). Pero el que es un buen sumiller te orienta, no te impone, y te ayuda, no te presiona o entorpece tus elecciones vinícolas. Y si eliges algo que se da de tortas con la comida que vas a tomar, pero es lo que quieres, se calla y te lo sirve.

Una de las últimas incursiones del prota de Un pez llamado Wanda en este documental es su paso por la tienda de vinos: esencial para todo aficionado que se precie, esté o no empezando en el vino. Ahí comenta lo importante que es tener a una persona de confianza en la tienda del barrio para que nos aconseje qué vino comprar para qué ocasión, y nos comente de dónde viene, quién lo hace e incluso nos dé alguna pista para ahorrar unos eurillos si no tenemos un paladar muy formado en torno al vino. Esta parada en la vinoteca me parece un acierto, el contar con tiendas de confianza en nuestro barrio es algo común entre los que hacemos la compra diaria, pues, ¿por qué no con el vino, del que no necesitamos estudiar una enciclopedia si depositamos nuestra fe en el sumiller que nos atienda?

El documental acaba con una cena acompañada de vinos y unos consejos sobre el servicio del vino, que cambia según se tome en una u otra copa… (Asusta, ¿no? un poco, pero para la mayoría de los mortales, unas copitas decentes de una vinoteca o de una tienda para la casa son suficientes para hacernos disfrutar.

Y las conclusiones de Cleese no pueden ser más útiles y sencillas:

1-      No dejes que nadie te imponga qué vinos tienen que gustarte

2-      Trata de aprender las palabras apropiadas para describir qué tipo de vino te gusta (por ejemplo, me gustan los vinos con sabor a fruta negra y especias, redondos y sedosos)

3-      Busca una tienda de vinos cercana donde haya gente en la que confíes y ponte a hablar de vinos con ellos.

4-      El más importante de todos: ¡DISFRUTA!

Burbujas de Cava y buen rollito… tan Agustí-To

Hoy no me apetecen ni polémicas ni comeduras de tarro. Así que en el día en que se celebra la libertad de expresión y tras haber aplaudido un manifiesto (este un poquito menos llorón y algo más serio) sobre los problemas que nos afectan a los periodistas (sí, a los del vino también nos pagan poco, nos quieren dar la información masticada y se niegan muchas veces a darnos cifras para que no sepamos demasiado), voy a poner un víodeo que grabé el otro día con el móvil mientras tomaba un cava en VadeBaco y celebraba un estupendo día de fiesta y reencuentro.

Son, simplemente, burbujas ascendiendo, que me dieron entonces, y me dan al volver a verlas subir, buen rollito. Espero que a vosotros os transmita lo mismo.

 

Ah, por cierto, el cava es Agustí Torelló, excusa perfecta para jugar con las palabras del titular, pues realmente se estaba tan Agusti-To tomándolo en la tranquilidad de la tarde.

Krug Grande Cuvée, mi burbuja especial en el 8 de marzo

Hoy voy a dejar que sea una mujer especial y difícil de encontrar por España, Maggie Henríquez, la que os cuente algo sobre el champagne. Maggie es venezolana, habla a la perfección tres idiomas y desde hace cuatro años está al frente de unas de las más prestigiosas casas de champagne, Krug. Además del prestigio, Krug tiene para mí algo muy especial, y es que me encanta su sabor, sobre todo el de su vino estrella, la Grande Cuvée. Aprovecho para felicitar el día a todas las Grandes Mujeres y a los Grandes Hombres que las acompañan. Buen 8 de marzo.

Es uno de mis champagnes favoritos, aunque es un artículo de lujo que no está al alcance de todo el mundo. Se elabora con las tres uvas más utilizadas de la Champagne, Pinot Noir, Pinot Meunier y Chardonnay (las dos primeras, tintas) y para mí lo más especial que tiene es la cantidad de aromas y sabores que encierra una botella, es de esos vinos con los que puedes hablar.

Además, hacer un champagne como la Grande Cuvée es un trabajo delicadísimo que requiere, sobre todo, tiempo y memoria. Tiempo para que los vinos con los que se hace envejezcan durante años, y memoria para mezclarlos cada cosecha con vino del año y hacer, siempre, siempre, un producto exactamente igual, con el mismo sabor, reconocible incluso a ciegas.

Pero mejor que lo cuente Maggie:

Fijaos en que señala que “cada parcela se convierte en un vino y se decide después qué hacer con ese vino”, porque los maestros de cava, o chefs de cave que se dice por allí, catan los vinos una vez hechos y deciden si los mezclarán como vino del año o irán a formar parte de la reserva de 150 vinos diferentes que se guardan en las cavas de Krug.

Disfrutad de sus palabras, a Maggie un periodista le colocó el sobrenombre de “la Salma Hayek” de la Champagne, puesto que es la única mujer en años, y la única hispana posiblemente en toda la historia de esta región, que está al frente de una maison.

Ah, si me preguntarais con qué lo acompañaría, sin duda os diría que con unos zapatos de tacón de Christian Loboutin y un vestido de seda para pasar una velada realmente especial, de las que quedan en la memoria. Me ha quedado un post muy femenino, ¿no?

Otra de mis pasiones son los zapatos, así que me atrevo a proponer esta combinación ideal, Loboutin y Krug

Otra de mis pasiones son los zapatos, así que me atrevo a proponer esta combinación ideal, Loboutin y Krug

Unos segundos con… Mariano García

He estado pensando estos días en formas de acercar el vino y, en general, el mundo líquido a quien me lea sin que se aburra ni abandone flagrantemente las visitas a este blog. Se me ocurrió que, tal vez, una de las formas de hacerlo era “trayendo” de algún modo a las personas que me gustan del vino y los cócteles aquí, al blog. ¿Cómo? Sencillo. Por mi actividad como plumilla líquida tengo acceso a personas realmente interesantes, algunas ya amigos gracias a las ocasiones en las que he tenido que recurrir a ellos como fuentes o para preguntarles dudas. Quisiera utilizar ese, llamémoslo, privilegio, para acercaros a esa gente y que podáis también aprender de ellos como yo, que os hablen de su concepto del vino (u otros líquidos, según se tercie) en pocos segundos. Es más que probable que muchos os conquisten con sus palabras o con su manera de entender este mundo. Veremos si os gusta.

Hoy le ha tocado a uno de mis Vinosaurios favoritos, Mariano García. Es una de esas personas que cuando uno empieza en el vino siempre sueña con entrevistar. Yo he tenido más de una ocasión de hacerlo y eso ha ido fraguando una relación más o menos fluida. Además de un gran entendido en vino (es su vida, nació en Vega Sicilia y es autor de un montón de vinos que tienen el río Duero como punto en común), Mariano es un auténtico apasionado, sigue emocionándose cuando te habla del vino, sin superioridad, pero con palabras firmes, con la sabiduría que le da la experiencia y la fascinación que el vino le sigue produciendo. Quiero que lo conozcáis un poquito con este vídeo que le grabé cuando estuve el sábado comiendo con el y probando uno de sus vinos más especiales, Mauro VS, en una añada difícil (2007) para la región del Duero (Valladolid sobre todo) pero en la que él, maestro, y sus vinos, salen airosos. Os dejo aquí unos segundos con Mariano García. Ah, y prometo mejorar el estilo ¿eh? poco a poco…

Navegador de artículos

A %d blogueros les gusta esto: