RaqueLíquida

El mundo líquido… desde mis zapatos

Archivo para la etiqueta “Enofusión”

Aperitivo para sedientos de Enofusión: retazos de una cata

Ayer Madrid Fusión y Enofusión cerraron sus puertas hasta el año que viene. Antes de postear mis impresiones sobre algunos, no todos, los episodios y catas por las que me pasé, a los aficionados, o no tanto, al vino les dejo un pequeño aperitivo: un vídeo que grabé durante una cata de vinos de Jerez. Se ve a (Don, que el tío es un genio) Antonio Flores, enólogo de las bodegas González Byass (o Tío Pepe para los amigos) explicando, casi recitando, cómo son algunos de estos vinos, que para mí, siempre lo digo, son como magia. Espero que disfrutéis con un retazo delicioso del mundo del vino.

Sobre blogs, nuevas tecnologías y vino… me voy a Enofusión

Mañana me toca madrugar más de lo normal en estos últimos años para participar en una mesa redonda Enofusión, la llamada “isla del vino dentro de Madrid Fusión”, que lleva el título de “Blogs, nuevas tecnologías y vino”. No he podido evitar acordarme de esa manida frase que usan muchas bodegas en sus folletos y presentaciones: “la bodega tal aúna tradición y vanguardia…”

No sé muy bien a qué se refiere eso de nuevas tecnologías, porque yo a lo más que llego es a tener un Smartphone, eso sí, muy apañao. El caso es que voy a ir para allá a contar mi experiencia con este blog y cómo veo el panorama bloguero y de “nuevas tecnologías” (me está entrando casi miedo escribirlo). También, imagino, saldrá el asunto de las redes sociales y lo que cada uno de los compañeros de mesa entiende como buenas prácticas para sus propósitos (unos son asesores, otros marketinianos, todos aficionados y apasionados por el vino).
Se tratará, como reza el lema de Enofusión este año, de “acercar el vino a los jóvenes”, un segmento hasta ahora poco o nada interesado en el vino y sin visos de cambiar, mientras por el otro extremo los consumidores, literalmente, se mueren (ley de vida, ¿eh? que no se mueren por beber vino, que conste).
El año pasado hubo una ponencia donde también se hablo de atraer a nuevos consumidores, jóvenes y mujeres sobre todo. Víctor de la Serna, toda una autoridad en materia periodística y vinícola, habló de que había una generación perdida en el vino, un grupo de gente, más o menos padres de jóvenes veinteañeros, que no se interesaban por el vino debido a que vieron en sus padres costumbres que ellos, en sus hogares, aborrecieron y desterraron. Me refiero, se refería De la Serna, a que esos abueletes bebían vino a granel, cualquier cosa, y de cualquier modo. Sus hijos no querían eso para ellos y tampoco se preocuparon de enseñar algo distinto a sus churumbeles en casa. Por eso el interés del vino fue decreciendo hasta el panorama desolador que tenemos ahora.

Optimismo, claro, qué si no

Pero yo no pierdo la esperanza y, entre otras ideas que rondan mi cabezota, surgió la de escribir, y mantener (ay, con lo que me cuesta a mí escribir a pesar de que he vivido y trato de seguir viviendo de ellooooo) este blog. Porque creo que la clave está no en las tecnologías, nuevas, viejas, tradicionales o vanguardistas, sino en el mensaje. ¿Qué contamos? ¿Llega o no? ¿Somos bichos raros por ser jóvenes y que nos encante el vino? Y me pongo a pensar en otros países sin nuestra tradición donde se bebe vino en discotecas, o champagne o cava, y donde no se demoniza el vino y este aparece en mesas de ricos, pobres, en series para jóvenes y no tanto, en películas… yo quiero eso para nosotros, y las chorradas o no tanto que escribo aquí también tienen esa vocación. También lo que hago fuera del blog.
Os invito, lectores queridos (idolatrados, diría, pero no quiero que se os suba a la cabeza) que también vosotros contribuyáis y comentéis aquí vuestras ideas, pensamientos y demás sobre este asunto, los que bebéis, porque bebéis, y los que no tanto, también, contad por qué. Es gratis, y seguro que si participáis al menos ganáis intercambiar ideas, ¿no? animaos…
Por mi parte mañana seguiré empeñada en hacer del vino algo cotidiano, normal, y que encima, mola mucho. Ahora, de momento, a lo que voy es a tomarme una copita con mis compañeros de mesa.

Reflexiones sobre el poder de la crítica vinícola

Estos días ando ocupada preparando un vídeo entre didáctico e informativo (y por supuesto, muuuuuy básico, hace mil años que no toco una editora, casi desde la facultad) sobre la fabricación artesanal de barricas. Las imágenes las tomé en Francia y, aunque daré más detalles, se trata de un ejemplo que en muchos más lugares se hace a otra escala, pero creo que es interesante ver cómo hacer barricas sigue siendo un trabajo ligado a un artesano e insustituible en gran parte de su proceso por máquinas.

Ahora también ando preparando unas preguntas para el crítico vinícola estadounidense Jay Miller. Es un psicólogo clínico que se apartó de estas lides para dedicarse al vino, primero vendiéndolo y luego catándolo. Trabaja para una de las publicaciones más influyentes de los Estados Unidos (llamada Wine Advocate) y con el gurú más famoso que tiene el mundo del vino: Robert Parker. Sus puntuaciones son realmente influyentes, hasta el punto de recordar a aquel dedo hacia arriba o hacia abajo que mostraban los emperadores en el circo romano. Al tiempo que escribo algunas preguntas que no sé si haré, yo misma me interrogo sobre el poder de estos críticos, en ocasiones no buscado, y sobre el efecto que tienen en la comercialización. Aquí en España este fenómeno no es tan acusado (de hecho creo que ni es, más allá de alguna publicación en diarios) y me planteo que nos haría falta conocer (y beber) más vino para que sucediera algo parecido al “fenómeno Parker”, en el que sus puntos cercanos al cien son como una bendición que asegura las ventas en el mercado estadounidense, un trozo de tarta más que jugosa para nuestros bodegueros.

Pues eso, sigo pensando… más a la vuelta de Enofusión, que es donde estará el señor Miller hablando de vino.

Navegador de artículos

A %d blogueros les gusta esto: