RaqueLíquida

El mundo líquido… desde mis zapatos

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Los futuros plumillas líquidos

Ayer tuve la suerte (y los nervios, la presión, pero de la buena) de acudir a una clase del Curso de Periodismo Gastronómico y Nutricional que desde hace dos años se imparte en la Universidad Complutense. Fui allí para hablar de blogs de vino, contando mi experiencia bloguera y lo que pienso de la blogosfera vinícola española y extranjera. Pero además de eso, también recibí unas enseñanzas de los alumnos que, ahora, quiero contar aquí.

Yo tenía mis ejemplitos preparados, mi hojita de papel (puede una ser muy 2.0 pero sin lápiz y papel yo, desde luego, me encuentro desarmada) y me dispuse a contarles a estos chicos, muchos de ellos blogueros ya y unos cuantos “enredados” conmigo en las redes sociales sin yo saberlo, mi experiencia como blogger y cómo el periodismo vinícola me ha conducido a abrir RaqueLíquida… (y no solo a abrirlo, sino a mantenerlo, que es lo difícil). Creo que la cosa no fue del todo mal (no se durmieron) y algunos me preguntaron dudas sobre el estilo periodístico del blog o mi forma de moverlo en la red. Me encantó esa inquietud e interés por el asunto bloguero, ya que ahora creo que para el periodista, el blog es un ejercicio de estilo imprescindible, además de una herramienta poderosa para darse a conocer.

Uno de los mejores momentos fue cuando les mostré algunas vídeocatas de ejemplo y ellos opinaron de forma dispar, comentando algunos que ver el vino en la pantalla les provocaba ganas de beberlo y otros que la forma de contarlo por el catador les dejaba fríos porque no entendían el lenguaje… me dio bastante que pensar, y esas dudas son las que de momento me impiden enseñaros mi careto en una cata grabada…

Pero lo que me gustó es que también pude aprender de ellos y con ellos, a ver sus caras cuando les hablaba (alguno me había leído, pero la mayoría no) y tratar de palpar se esos mismos alumnos podrían interesarse tanto por el vino y otros líquidos como para dedicarse a ellos, del todo o en parte. Porque ese interés, el de los nuevos profesionales, por el vino, marcará el futuro del periodismo y la comunicación vinícola. Ese y el modo de transmitirlo a los lectores y consumidores.

No quiero enrollarme hablando de periodismo en un blog donde lo que trato es de contar historias y experiencias, pero me da que pensar, porque lo que siempre me pregunto cuando escribo mis líneas blogueras es si les interesará a los lectores y seguidores. Lo mismo que el vino.

Ya me he planteado alguna vez si hay una ruptura, un puente roto entre los que hablamos y los que escuchan sobre vino y destilados, y me temo que lo hay. Pero no puedo menos que ser optimista viendo a chicos como estos que están dispuestos a contar sus historias líquidas, que van conformando su estilo de trabajo al hablar de vinos y gastronomía, y que se enfrentan al reto de conquistar a los lectores. Porque ese es, y seguirá, siendo el reto. Con papel, con redes, con bytes o con su careto ante una cámara.

Aquí la directora del curso, Yanet Acosta, con @Pintxo (Daniel Martínez) y yo en el centro tras la clase

Aquí la directora del curso, Yanet Acosta, con @Pintxo (Daniel Martínez) y yo en el centro tras la clase

Sobre blogs, nuevas tecnologías y vino… me voy a Enofusión

Mañana me toca madrugar más de lo normal en estos últimos años para participar en una mesa redonda Enofusión, la llamada “isla del vino dentro de Madrid Fusión”, que lleva el título de “Blogs, nuevas tecnologías y vino”. No he podido evitar acordarme de esa manida frase que usan muchas bodegas en sus folletos y presentaciones: “la bodega tal aúna tradición y vanguardia…”

No sé muy bien a qué se refiere eso de nuevas tecnologías, porque yo a lo más que llego es a tener un Smartphone, eso sí, muy apañao. El caso es que voy a ir para allá a contar mi experiencia con este blog y cómo veo el panorama bloguero y de “nuevas tecnologías” (me está entrando casi miedo escribirlo). También, imagino, saldrá el asunto de las redes sociales y lo que cada uno de los compañeros de mesa entiende como buenas prácticas para sus propósitos (unos son asesores, otros marketinianos, todos aficionados y apasionados por el vino).
Se tratará, como reza el lema de Enofusión este año, de “acercar el vino a los jóvenes”, un segmento hasta ahora poco o nada interesado en el vino y sin visos de cambiar, mientras por el otro extremo los consumidores, literalmente, se mueren (ley de vida, ¿eh? que no se mueren por beber vino, que conste).
El año pasado hubo una ponencia donde también se hablo de atraer a nuevos consumidores, jóvenes y mujeres sobre todo. Víctor de la Serna, toda una autoridad en materia periodística y vinícola, habló de que había una generación perdida en el vino, un grupo de gente, más o menos padres de jóvenes veinteañeros, que no se interesaban por el vino debido a que vieron en sus padres costumbres que ellos, en sus hogares, aborrecieron y desterraron. Me refiero, se refería De la Serna, a que esos abueletes bebían vino a granel, cualquier cosa, y de cualquier modo. Sus hijos no querían eso para ellos y tampoco se preocuparon de enseñar algo distinto a sus churumbeles en casa. Por eso el interés del vino fue decreciendo hasta el panorama desolador que tenemos ahora.

Optimismo, claro, qué si no

Pero yo no pierdo la esperanza y, entre otras ideas que rondan mi cabezota, surgió la de escribir, y mantener (ay, con lo que me cuesta a mí escribir a pesar de que he vivido y trato de seguir viviendo de ellooooo) este blog. Porque creo que la clave está no en las tecnologías, nuevas, viejas, tradicionales o vanguardistas, sino en el mensaje. ¿Qué contamos? ¿Llega o no? ¿Somos bichos raros por ser jóvenes y que nos encante el vino? Y me pongo a pensar en otros países sin nuestra tradición donde se bebe vino en discotecas, o champagne o cava, y donde no se demoniza el vino y este aparece en mesas de ricos, pobres, en series para jóvenes y no tanto, en películas… yo quiero eso para nosotros, y las chorradas o no tanto que escribo aquí también tienen esa vocación. También lo que hago fuera del blog.
Os invito, lectores queridos (idolatrados, diría, pero no quiero que se os suba a la cabeza) que también vosotros contribuyáis y comentéis aquí vuestras ideas, pensamientos y demás sobre este asunto, los que bebéis, porque bebéis, y los que no tanto, también, contad por qué. Es gratis, y seguro que si participáis al menos ganáis intercambiar ideas, ¿no? animaos…
Por mi parte mañana seguiré empeñada en hacer del vino algo cotidiano, normal, y que encima, mola mucho. Ahora, de momento, a lo que voy es a tomarme una copita con mis compañeros de mesa.

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