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Sherrymaster: getting to love sherry

En un ejercicio de no movilidad geográfica pero sí lingüística, y dado que este es mi blog y hago lo que quiero, me permito publicar un post en inglés, versión de un artículo que he publicado en Sobremesa en lengua española. El Sherrymaster fue toda una experiencia, y este texto no es más que un ejercicio de escritura, sin pretensiones. Pero como, gracias a la colaboración de Paul Wagner y su esposa, que me echaron una mano con la edición, ha quedado un texto “mu potito” lo coloco aquí.

I hope you like it!

Last September 5th and 6th, González Byass in Jerez, better known as Tío Pepe, conducted the first professional encounter about sherry wines, Sherrymaster, which brought together sommeliers and wine writers in the city.

For two full days, and with the winemaker from the winery, Antonio Flores, leading the group, this event was dedicated to developing a deeper knowledge of sherry wines, starting with the vineyard and ending with sweet wines. The lessons were based on specific tastings, with the participation, besides Flores and his cellar team, of the Celler de Can Roca sommelier, Josep Roca, and Sarah Jane Evans MW, as guests of honor.

The Sherrymaster started up at a sherry vineyard, La Canariera estate, where Antonio Flores and the vineyard manager, Salvador Guimera, explained the particularities of the albariza soils and the palomino grape, predominant in the region. They also showed those attending how the “aserpia” is done. This is a field labor that consists in digging holes by the vineyard to help retain water and control erosion. They also explained the “soleado,” the spreading out of the palomino and px grapes to expose them to the sun, so they can be used to make sweet wines.

This was followed by a visit to the archive that Gonzalez Byass has been organizing for years, cataloguing pictures, labels and internal winery documents to show to the public that visit the facilities. Among them you can find, for example, a handwritten letter showing when, for the first time, a “very very pale” wine is referred to. Eleven years later, this wine would be known as “Fino Tío Pepe.”

Tasting sessions started with the so-called “Cata en uve” (V-tasting), so named  because of the shape formed by the arrangement of the glasses. This demonstrated, at a single glance, how from only one young wine, called “mosto” in Sherryland, different types of sherry are created, using biologic aging, oxidative aging, or a combination of both.

Josep Roca and the impossible sherries

One of the most intense moments at the Sherrymaster was the contribution of Josep Roca, who offered a wine tasting whose name, “Fundational wines, Sherry to the limit,” alluded to some non-commercial sherries (except the Palo Cortado ’82) with ages starting at 30 years old: amontillado Del Duque 1/4, solera Cuatro Palmas 1/6, solera Parte Arroyo 1ª, solera Alfonso 1/6, solera 3 Estrellas, solera Oloroso 5 estrellas, Palo Cortado 1982, solera Tres Cortados, solera Cuatro Cortados and the very old Trafalgar, the oldest wine of the tasting, a really special and overwhelming palomino with 21.95 ABV and more than 178 years old. This was a unique moment for the old winery’s jewels to shine, accompanied by the poetry of Josep Roca. The Girona sommelier is in love with these wines, and they were received with intense emotion by the majority of the people in the room. Most of them were speechless before the intensity, saltiness and power of these wines, impossible sherries one simply had to fall in love with.

Sherry with British eyes

After a visit to the bodega and some tastings of the Tío Pepe and Tío Pepe en Rama soleras, and having learned more about the cellar language used for sherry, the tasting journey had Sarah Jane Evans MW as its main star. She is a sherry expert, and shared the stage with Antonio Flores and José Alberto Casas (manager of the winery’s research and development center, CIDIMA). The three of them commented on the particularities of biologic and oxidative aging, as illustrated with some González Byass wines. As a scoop, attendees could taste the mosto 2013, just vinified (harvest ended just days ago in the major part of the region). They also learned about the selection rules for the soleras used to make Finos Palmas, a limited edition of finos whose yeasts reach the maximum age. The climax of this series is the so-called Cuatro Palmas, a 47-year-old wine that, because of the complete disappearance of the velo de flor, can be considered an amontillado.

The last of the Sherrymaster tastings had sweet wines as the stars of the show, a “sweet goodbye” in which Antonio Flores and Sarah Jane Evans MW showed two of the most-known sweet wines of the house, Néctar and Noé (vinified with pedro ximénez from Chipiona, Cádiz) and where they asked for participation from the attendees to choose between two samples of Dulce Esteve, from the ’85 and ’86 vintages. This wine has the particularity of having the palomino fino, vinified as a sweet wine, as its raw material, so it raised some discussion among the audience, who expressed preferences for one vintage or the other. The debate was followed by a PX Viejísimo (VORS) and a Moscatel Viejísimo (VORS).

The Sherrymaster experience is an encounter well worth repeating to encourage wine professionals to know and love sherry. These wines are appreciated internationally and rightly considered among the best wines of the world for their unique and inimitable character.

Ciegos, one of the streets  in Tio Pepe's winery in Jerez

Ciegos, one of the streets in Tio Pepe’s winery in Jerez

Fui a Enofusión y…

Como anuncié y como habréis adivinado por el aperitivo en forma de vídeo poesía gracias al gracejo del súper Antonio Flores, fui a Enofusión. Y no pienso relatar aquí la crónica del encuentro, que para eso ya está Proensa.com, donde he contado todo todo y todo, pero sí me gustaría detenerme brevemente en algunos detallitos, a ver qué os parecen.

Esas catas tan, tan…

Las estrellas de Enofusión, que es un evento pensado para profesionales o muy muy aficionados y sabihondos del vino, son las catas que se suceden mañana y tarde. Para mí son una oportunidad de conocer vinos nuevos y también de recordar vinos que ya conozco y que, en ocasiones, me suponen auténticas sorpresas (siempre digo que el vino te da constantemente curas de humildad, lo cual es algo que no deja de darme cierto gustillo).
Por este Enofusión han pasado desde auténticos bodegueros y enólogos frikis (palabra “maldita” esa de enólogo, parecía, para algunos de los que se sentaban en las mesas y que, como Telmo Rodríguez, son precisamente eso, enólogos), a comunicadores natos que nos han hecho pasar buenos ratos. De alguno de los primeros, los geeks que hacen vino “gafapasta”, (una locución acuñada por Disfrutar el Vino, que sabe bien de gafapastismo), o vinos “perroflauta” como comentó alguno de los asistentes, escuché algunas frases que me parecieron algo extremas. Pero la que más, esa de “muerte a las barricas”. Tela, porque detrás de esta frase hay un elaborador joven que apuesta por que las barricas sean solo para guardar el vino y que se oxigene un tiempo, pero nunca para aportar sabor o aroma. Me parece muy bien que opine así, tiene que haber de todo y lo mejor es que lo haya, pero no me gustó mucho el tono de sentencia, de verdad absoluta, del que estaba tintada esta afirmación. Supongo que de algún sitio viene eso del bouquet, no solo el de la botella…, pero dejémoslo ahí.

De nuevo me acordé de lo de la cura de humildad y me pregunté si solo les ha pasado a algunos en este mundillo.

Otro detallito de las catas fue el de colocar a una bodega secular como Marqués de Riscal y sus vinos de Rioja junto a una colección de vinos del mundo que elabora una de las personalidades más odiadas, y admiradas, del mundo del vino: Michel Rolland. Me pregunté, y le pregunté al enólogo (ops!) de Riscal que qué pintaba una cata así, propuesta como un “versus”, un enfrentamiento dialéctico de vinos que, aparte de que la misma inicial (R) tenían más bien poco que oponerse. Siendo mala malísima, sí saqué una conclusión un poco chunga y que me recordó a la película Mondovino: catando algunos de los vinos del francés (no todos) me encontré ante líquidos muy bien hechos, pero desalmados. Vamos, como un tío guapísimo pero cuya conversación aburre hasta el extremo. Mientras, los “riscales”, en mi opinión (siempre) ganaban por goleada en eso del alma, y mira que es difícil (sentencio yo ahora) hacer cuatro millones de botellas de vino y todos buenos (algunos, siendo exactos, excelentes).

Como ya mostré en el aperitivo del viernes, me confieso profundamente cautivada por los jereces, sobre todo los finos, aunque me queda un tramo laaargo para aprender de ellos. Y confieso que disfruto cuando los cato, pero si es con uno de mis tipos favoritos como Flores, además aprendo. Y lo mismo vi que pasaba a mi alrededor, a los afortunados que se sentaron para probar finos extraídos de diferentes soleras de Tío Pepe, cada una diferente… excitante para una aspirante a vinófila como yo. Si uno quiere saber de pasión por el vino, tiene que probar jereces (y vuelvo a sentenciar). Ah, y lo mismo pasó con los oportos, complicadísimos, pero seductores, retadores… y ese vino de ¡¡¡100 años!!! Que seguía ahí tras haber vivido dos guerras mundiales y un montón de aventuras más. Como para no enamorarse.

Un vino de Oporto con 100 años... casi nada

Un vino de Oporto con 100 años... casi nada

Hubo muchas más catas y detalles, pero no quiero aburrir…

Ya me callo…

No sin antes hacer otro pequeño hincapié en el resto de apartados de Enofusión, como el enobar, donde había vinitos interesantes que catar aunque hubo quien se quejó por las dichosas temperaturas (si en un sitio como este no son correctas, apaguen y vayámonos). Y las mesitas redondas, donde tuve el gusto de participar con compañeros blogueros y consultores on line (Álvaro Cerrada, Luz Divina Merchán & José Ramón Martín y Joaquín Parra) en una de ellas, pero donde hubo otra muy interesante sobre acercar el vino a los jóvenes, aunque mi visión sobre eso también la conté un poco el otro día. Sí que me sorprendió que para hablar de estilo de vida (amplio concepto) en otra mesita, la edad media de las ponentes fuera de todo menos joven.

Por eso dejé sonar, ese día, un poquito más el despertador.

Aperitivo para sedientos de Enofusión: retazos de una cata

Ayer Madrid Fusión y Enofusión cerraron sus puertas hasta el año que viene. Antes de postear mis impresiones sobre algunos, no todos, los episodios y catas por las que me pasé, a los aficionados, o no tanto, al vino les dejo un pequeño aperitivo: un vídeo que grabé durante una cata de vinos de Jerez. Se ve a (Don, que el tío es un genio) Antonio Flores, enólogo de las bodegas González Byass (o Tío Pepe para los amigos) explicando, casi recitando, cómo son algunos de estos vinos, que para mí, siempre lo digo, son como magia. Espero que disfrutéis con un retazo delicioso del mundo del vino.

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